El año nuevo suele traer consigo un montón de propósitos, planes y proyectos nuevos. Desde hace un tiempo, me gusta dedicar un espacio a final de año para reflexionar sobre lo vivido durante ese tiempo, y crear una visión general de en qué me gustaría enfocarme en el año que va a entrar. Antes solía plantearme objetivos para el año, pero últimamente prefiero visualizar las áreas que para mí son importantes, y la forma en que podría atender cada una de esas áreas. Esto me ayuda a focalizar mi energía en lo que necesito priorizar.
Identifica tus prioridades.
En sí el hecho de buscar objetivos para el año nuevo (o para la época que sea) no creo que sea algo necesariamente negativo, pero sí que creo que es importante saber cómo enfocarlo. A veces nos proponemos cosas demasiado ambiciosas, poco realistas, o lo hacemos de tal forma que lo único importante es el objetivo y no lo que nos aporta. Esto puede generar frustración, sensación de fracaso y malestar.
Por ello, es importante que, a la hora de plantear nuestros propósitos, sean metas realistas, alcanzables y manejables.
Aunque podemos plantear objetivos sobre cualquier cosa, a mí me ayuda mucho primero plantear una visión general de qué cosas son prioritarias en mi vida, y qué necesito para sentirme satisfecha con cada una de ellas.
Ejemplo: Salud, Relaciones sociales, Deporte, Trabajo.
Una vez tengamos los focos principales, necesitamos plantear metas específicas y ajustadas a nuestra realidad. ¿Por qué es importante esto? A veces planteamos objetivos demasiado abstractos o poco realistas con respecto a nuestra situación diaria.
Ejemplo: En lugar de proponernos Hacer más deporte (¿qué es más deporte?) o Hacer deporte 3 horas diarias cada día (cuando en mi rutina diaria no hay espacio para tanto deporte) puedo plantearme Hacer deporte dos días a la semana.
Propósitos sin exigencia.
Otra ventaja de establecer metas alcanzables es que nos ayuda a tener la percepción de avanzar, lo que contribuye a mantener la motivación e implicación en ellas.
Los objetivos deben ser flexibles, de modo que se puedan ajustar a los cambios en nuestra situación. Tal vez a lo largo del año podamos ir ampliando el tiempo que le dedico a esa meta, pero si desde el principio me planteo algo que no es viable, es más probable que me frustre y abandone la actividad.
También puede darse la situación contraria y puede que nos veamos obligados a renunciar a alguna metas para priorizar otras cosas (o nuestro descanso). Por eso, más allá de los propósitos, siempre hay que tener en cuenta nuestro entorno y los cambios que en él pueden producirse.
Ejemplo: Puede que mi propósito de hacer deporte dos días a la semana sea viable ahora porque estoy estudiando, pero si añado un trabajo a jornada completa tal vez no tenga el mismo tiempo, o hay otras cosas que necesite priorizar.
El objetivo de los propósitos de año nuevo no es conseguir esos propósitos cueste lo que cueste sino plantearnos en qué necesitamos enfocar nuestra atención, energía y esfuerzos para hacer los cambios necesarios (dentro de nuestro alcance) que nos ayuden a acercarnos a un cambio que mejore uno o varios aspectos de nuestra vida.
Ejercicios para plantear propósitos (de inicio de año o para cuando prefieras)
Hay muchas formas de establecer objetivos y metas, pero he querido compartiros algunos ejercicios que os puedan ayudar a inspiraros y trabajar en esos propósitos. Puedes descargarte el PDF con los ejercicios haciendo click aquí.
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